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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://loboferoz.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>loboferoz</title><description/><link>https://loboferoz.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title/><link>https://loboferoz.blogia.com/2008/112001.php</link><guid isPermaLink="true">https://loboferoz.blogia.com/2008/112001.php</guid><description><![CDATA[<p><a href="http://4.bp.blogspot.com/_TOAmzud56dA/SSXANIVYEfI/AAAAAAAAABc/x31WsCv0Tro/s1600-h/Gericault.jpg"><img src="https://loboferoz.blogia.com/upload/externo-831fca7ff33cc64a0f7230fc728bcb25.jpg" border="0" /></a></p><div><strong><span style="color: #990000;">T. G&eacute;ricault: La balsa de la Medusa, 1819. Pintor Rom&aacute;ntico franc&eacute;s </span></strong></div><div></div><div><span style="color: #000099;"><strong>Descripci&oacute;n (&iquest;qu&eacute; veo?) </strong></span></div><div></div><div>Se trata de un cuadro al &oacute;leo sobre lienzo, de gran formato, aproximadamente 5 X 7 metros, en el que podemos ver, en medio de un mar embravecido, una balsa llena de hombres muertos, moribundos y agotados, expuestos a las poderosas fuerzas naturales: cielo amenazador, oleaje impetuoso, viento intenso,&hellip; Un movimiento el&eacute;ctrico parece recorrer la escena desde abajo e izquierda hacia arriba y derecha. Y es que, a la lejos, en la l&iacute;nea del horizonte aparece un barco diminuto, que es la esperanza del rescate para estos n&aacute;ufragos.</div><div></div><div><span style="color: #000099;"><strong>Contenido (&iquest;qu&eacute; cuenta?) </strong></span></div><div></div><div>La balsa de la Medusa es un tema extra&iacute;do de un suceso pr&oacute;ximo que provoc&oacute; un gran impacto en la opini&oacute;n p&uacute;blica francesa cuando fue conocido. La fragata Medusa, enviada al Senegal por el gobierno franc&eacute;s el 1816 bajo el mando de un arist&oacute;crata incompetente, naufrag&oacute;. Y mientras el capit&aacute;n y los oficiales se salvaron, utilizando los botes salvavidas, la mariner&iacute;a qued&oacute; abandonada a su suerte. Los supervivientes hicieron con los restos del naufragio una balsa y, sin alimentos ni agua, quedaron expuestos a un destino dram&aacute;tico. Por el relato de los escasos supervivientes se supo de las terribles condiciones que tuvieron que soportar: luchas por el poder, asesinatos, canibalismo, locura, horror, angustia y desesperaci&oacute;n m&aacute;xima.</div><div></div><div><span style="color: #003300;"><strong>Las novedades de la obra en relaci&oacute;n con el arte </strong></span></div><div><strong><span style="color: #003300;"></span></strong></div><div>Podr&iacute;a decirse que es un cuadro de historia actual o reciente con h&eacute;roes an&oacute;nimos, bien distinto de los cuadros preferidos por el Neoclasicismo oficial situados en el mito o en la historia de la antig&uuml;edad greco-romana y con h&eacute;roes individualizados. Tampoco se puede relacionar con los cuadros de historia actual que pinta David, en los que muestra las gestas napole&oacute;nicas y la epopeya revolucionaria francesa. En realidad, en La balsa de la Medusa no hay hero&iacute;smo, ni gloria, ni triunfo, sino m&aacute;s bien muerte, desesperaci&oacute;n y derrota. La realidad que muestra es horrorosa, atroz.</div><div></div><div>A diferencia del cuadro de historia neocl&aacute;sico que deb&iacute;a tener pocos protagonistas y dispuestos ordenadamente, mostrando cada uno con el gesto su actitud y car&aacute;cter (el ejemplo podr&iacute;a ser El juramento de los Horacios de David), Gericault ofrece justamente lo contrario: muchos protagonistas, dispuestos aparentemente de forma confusa y ca&oacute;tica, y en donde no se puede determinar el protagonismo preeminente de uno sobre otro.</div><div></div><div>Mientras que en el Juramento de los Horacios se defiende el servicio al Estado; G&eacute;ricault recrimina al Estado por abandonar a sus servidores. Ese Estado no es otro que la Monarqu&iacute;a absoluta, restaurada, tras el Congreso de Viena. Por tanto cabe una lectura pol&iacute;tica de cr&iacute;tica al poder.</div><div></div><div>Gericault presenta una escena con un crescendo, a partir de los muertos del primer t&eacute;rmino; pasa a los moribundos, y termina en aquellos que a&uacute;n tienen las fuerzas suficientes como para agitarse desesperadamente por la escasa e incierta esperanza de la salvaci&oacute;n, que se atisba muy lejana en el horizonte.</div><div></div><div>El Argus, gemelo de la Medusa, que viene al rescate es s&oacute;lo un punto min&uacute;sculo en el horizonte y hay que forzar la vista para divisarlo, como les ocurre a los n&aacute;ufragos; su tama&ntilde;o diminuto intensifica el dramatismo del momento, ya que entra en lo posible que el buque se aleje como ya hab&iacute;a ocurrido una vez.</div><div></div><div>La composici&oacute;n puede verse como dos pir&aacute;mides solapadas. Una formada por la fuerza del viento que sostiene la vela. Otra formada por los muertos en la base, y que sube, a trav&eacute;s de los enfermos y moribundos, hasta la figura de la c&uacute;spide, que cobra nuevas energ&iacute;as ante la perspectiva del rescate.</div><div></div><div>T&eacute;cnicamente la pincelada, bastante homog&eacute;nea, y el dibujo son tradicionales. La composici&oacute;n presenta un esquema de clara resonancia barroca, as&iacute; como la utilizaci&oacute;n de la luz contrastada, de clara ascendencia barroca. Pero su inter&eacute;s por la variada presentaci&oacute;n de anatom&iacute;as corporales, algunas muy forzadas, son de ra&iacute;z miguelangelesca.</div><div></div><div><span style="color: #003300;"><strong>El artista </strong></span></div><div></div><div>G&eacute;ricault reacciona contra el arte oficial, el Neocl&aacute;sico. Sus fuentes est&eacute;ticas est&aacute;n en Miguel &Aacute;ngel y Caravaggio. Su tem&aacute;tica se centra en caballos, corriendo o en batallas, soldados y combates, locos, .... Parece querer mostrar la energ&iacute;a, la fuerza interior, el dinamismo desaforado.</div><div></div><div>Buscando realismo, el pintor visit&oacute; el hospital local para hacer estudios de enfermos y moribundos, y se llev&oacute; a su estudio diversos miembros humanos procedentes del dep&oacute;sito de cad&aacute;veres, e incluso mand&oacute; instalar en su estudio una reproducci&oacute;n de la balsa a tama&ntilde;o natural y figuras de cera para moverlas a su antojo. Pero en su pintura Gericault nos muestra a n&aacute;ufragos, moribundos y muertos demasiado idealizados, en l&iacute;nea con los vigorosos desnudos de Miguel Angel, a quien estudi&oacute; en Italia.</div><div></div><div><span style="color: #660000;"><strong>Valoraci&oacute;n </strong></span></div><div></div><div>Dos energ&iacute;as est&aacute;n presentes en la inestable balsa, de un lado, la de los hombres exhaustos, de otro lado, la de la implacable naturaleza, el viento y el oleaje. Y con ellas juega a crear un contrapunto emocional en la composici&oacute;n del cuadro: la vida y la esperanza frente a la muerte y desesperaci&oacute;n. El negro destino parece haberse cebado con estos desgraciados, pero en el &uacute;ltimo instante aparece la posibilidad de la salvaci&oacute;n. El cielo en la parte derecha superior parece representar una naturaleza m&aacute;s calmada que preanuncia el rescate y el fin del drama.</div><div></div><div>Parte del poder o atractivo de esta obra est&aacute; en el movimiento de las figuras: brazos en escorzo se&ntilde;alando la direcci&oacute;n del Argus, la emoci&oacute;n en los rostros y gestos de los supervivientes, las manos juntas del hombre con los cabellos peinados por el viento... Pero tambi&eacute;n de las fuerzas de la naturaleza: la vela imita la forma de la ola del fondo, (la vela hinchada y la violencia del mar recalcan el poder destructor de la naturaleza), las nubes amenazadoras repiten las formas de las tumultuosas olas que se encrespan debajo.</div>]]></description><pubDate>Thu, 20 Nov 2008 21:02:00 +0000</pubDate></item><item><title>EL IMPRESIONISMO</title><link>https://loboferoz.blogia.com/2008/111604-el-impresionismo.php</link><guid isPermaLink="true">https://loboferoz.blogia.com/2008/111604-el-impresionismo.php</guid><description><![CDATA[<p><a href="http://1.bp.blogspot.com/_TOAmzud56dA/SR8auEZfgUI/AAAAAAAAABU/wzoBb-qE3NA/s1600-h/Monet3.jpg"><img src="https://loboferoz.blogia.com/upload/externo-c03368a534205f99bcf10da87a218280.jpg" border="0" /></a> <a href="http://4.bp.blogspot.com/_TOAmzud56dA/SR8aRXwBK3I/AAAAAAAAABM/y-nLMCCF5Kc/s1600-h/Monet2.jpg"><img src="https://loboferoz.blogia.com/upload/externo-55866ac3fcf18d9c2eb464e3bc028bf0.jpg" border="0" /></a></p><div><div><div><strong><span style="font-size: medium; color: #000099;">EL IMPRESIONISMO </span></strong></div><div><strong><span style="font-size: medium; color: #000099;"></span></strong></div><div><span style="font-size: medium;">Aunque los hallazgos del impresionismo franc&eacute;s fueron decisivos para la pintura del siglo XX, los intentos por plasmar los efectos de la luz natural no eran nuevos. Rembrandt, Vel&aacute;zquez, Hals, Veermer, Goya, Delacroix, el mismo Courbet, y aun antes, los venecianos, hab&iacute;an venido preocup&aacute;ndose por la luz y sus efectos sobre las cosas. Su pincelada tambi&eacute;n preludi&oacute; la de los impresionistas franceses. </span></div><div><span style="font-size: medium;"></span></div><div><span style="font-size: medium;"></span></div><div><span style="font-size: medium;">Los precursores inmediatos del impresionismo fueron los ingleses <span style="color: #990000;"><strong>John Constable y J.M.W. Turner.</strong></span> Cuando Monet y Pissarro vieron por primera vez sus obras en 1871 se sintieron conmovidos por la atm&oacute;sfera y los efectos difusos de luz caracter&iacute;sticos de la pintura de Turner. Los pintores de la <span style="color: #660000;"><strong>Escuela de Barbizon</strong></span> fueron tambi&eacute;n antecedentes del movimiento impresionista franc&eacute;s. Treinta a&ntilde;os antes de la primera exposici&oacute;n impresionista, <span style="color: #660000;"><strong>Camille Corot</strong></span>, miembro circunstancial de la escuela de Barbizon, calificado en ocasiones como padre del impresionismo, interpretaba los fugaces cambios lum&iacute;nicos en una serie de temas pintados a diferentes horas del d&iacute;a. </span></div><div><span style="font-size: medium;"></span></div><div><span style="font-size: medium;"></span></div><div><span style="font-size: medium;"><span style="color: #000099;"><strong>&Eacute;douard Manet</strong></span> considerado el primer impresionista &mdash;aunque rechazaba este calificativo&mdash; mostr&oacute; c&oacute;mo se pod&iacute;an obtener sutiles representaciones de luz por la yuxtaposici&oacute;n de colores fuertes y contrastados. Su cuadro <span style="color: #cc0000;"><strong>El almuerzo campestre</strong></span> (1863), expuesto en el Sal&oacute;n de los Rechazados, se&ntilde;al&oacute; el comienzo de una nueva era en el arte. Los pintores impresionistas organizaron su primera exposici&oacute;n independiente en 1874. Los treinta participantes compart&iacute;an su rechazo al academicismo imperante y su admiraci&oacute;n por Manet. El t&eacute;rmino impresionista fue usado por primera vez por el cr&iacute;tico Leroy en la revista Charivari para denominar ir&oacute;nicamente un cuadro de Claude Monet titulado <span style="color: #6600cc;"><strong>Impresi&oacute;n, amanecer</strong></span> (1872). El t&eacute;rmino fue adoptado oficialmente durante la tercera exposici&oacute;n impresionista en 1877.</span></div><div><span style="font-size: medium;"></span></div><div><span style="font-size: medium;"></span></div><div><span style="font-size: medium;">Principales impresionistas: <span style="color: #cc0000;"><strong>Claude Monet (1840-1926), Camille Pissarro (1830- 1903), Alfred Sisley (1839-1899), Edouard Manet (1832-1883), Edgar Degas (1834-1917), Pierre-Auguste Renoir (1841-1919), Paul C&eacute;zanne (1839-1906), Jean-Fr&eacute;d&eacute;ric Bazille (1841-1870) y Berthe Morisot (1841-1895).</strong></span></span></div><span style="color: #cc0000;"><strong><div><span style="font-size: medium;"></span></div><div><span style="font-size: medium;"></span></div><div><span style="font-size: 130%; color: #006600;"><em><span style="font-size: medium;">Los impresionistas evolucionaron hacia distintos estilos individuales. S&oacute;lo Monet fue constante y coherente en la aplicaci&oacute;n de la teor&iacute;a impresionista, otros fueron impresionistas circunstancialmente.</span></em></span><div><br /><span style="font-size: medium; color: #000000;">Los impresionistas se preocuparon m&aacute;s por captar la incidencia de la luz sobre el objeto que por la exacta representaci&oacute;n de sus formas, debido a que la luz tiende a difuminar los contornos y refleja los colores de los objetos circundantes en las zonas de penumbra.</span></div><div><br /><span style="font-size: medium; color: #000000;">Los pintores acad&eacute;micos defin&iacute;an las formas mediante una gradaci&oacute;n tonal, utilizando el negro y el marr&oacute;n para las sombras. Los impresionistas eliminaron los detalles minuciosos y tan s&oacute;lo sugirieron las formas, empleando para ello los colores primarios &mdash;rojo, azul y amarillo&mdash; y los complementarios &mdash;naranja, verde y violeta&mdash;.<br /><br /></span><span style="font-size: medium;"><span style="color: #000000;">Consiguieron ofrecer una ilusi&oacute;n de realidad aplicando directamente sobre el lienzo pinceladas de color cortas y yuxtapuestas, que mezcladas por la retina del observador desde una distancia &oacute;ptima aumentaban la luminosidad mediante el contraste de un color primario (como el magenta) con su complementario (verde). De este modo, los impresionistas lograron una mayor brillantez en sus pinturas que la que se produce normalmente al mezclar los pigmentos antes de aplicarlos.<br /><br /></span><strong><span style="color: #990000;">&iquest;Qu&eacute; pretendi&oacute; el impresionismo?.-</span></strong></span><span style="font-size: medium;"><span style="color: #000000;"> Representar la m&oacute;vil apariencia que reciben nuestros sentidos de c&oacute;mo son las cosas.<br /></span><br /></span><span style="font-size: medium;"><span style="color: #000000;">En la segunda mitad del siglo XIX la f&iacute;sica investiga la naturaleza de la luz, y muchos pintores sintieron sobre los fen&oacute;menos luminosos y su aplicaci&oacute;n a la pintura. La luz es el veh&iacute;culo necesario de toda impresi&oacute;n visual. Es la luz solar la que, cayendo con mayor o menor inclinaci&oacute;n, con intensidad distinta, directa o reflejada, sobre las cosas, engendra la ilusi&oacute;n del color y de la l&iacute;nea, que es inherente al fen&oacute;meno de diferenciaci&oacute;n de los colores. De manera que lo que nosotros vemos, en rigor, no son los objetos sino las manchas coloreadas -atm&oacute;sfera, luz- que las envuelven y que es lo que hay que pintar, pues es lo cierto que, a pesar del car&aacute;cter irreal de la impresi&oacute;n, para el pintor tiene el mismo valor que la realidad objetiva.<br /></span><br /></span><span style="font-size: medium;"><span style="color: #000000;">Como resultado de esta teor&iacute;a, la t&eacute;cnica pict&oacute;rica sufri&oacute; una profunda transformaci&oacute;n. Puesto que la retina viene a ser el laboratorio donde los colores, que llegan separados, se unen y combinan seg&uacute;n leyes de simpat&iacute;a para dar la sensaci&oacute;n &uacute;ltima, se hac&iacute;a innecesaria la mezcla en la paleta, y bastaba, para el fin propuesto, su yuxtaposici&oacute;n, observando las leyes de complementariedad y contraste.<br /></span><br /></span><span style="font-size: medium;"><span style="color: #000000;">En consecuencia, los impresionistas compusieron una paleta de colores puros, desterrando los tonos oscuros, neutros y grises que no aparecen en el espectro solar, con lo que el resultado es una pintura luminosa, de tonalidades vivas y claras. Como todo este maravilloso mundo coloreado, para hacerse visible, requer&iacute;a la colaboraci&oacute;n de la luz libre, los impresionistas se dedicaron, sobre todo, al paisaje, dando origen a la pintura llamada plenairista o al aire libre.<br /></span><br /></span><span style="font-size: medium;"><span style="color: #000000;">Aunque hay antecedentes en distintas &eacute;pocas y pa&iacute;ses, el impresionismo como escuela puede decirse que naci&oacute; en Francia, cuando un grupo de pintores empez&oacute; a interesarse en los problemas de la luz y quiso aplicarlos a sus pinturas, formulando unas reglas que pueden definirse as&iacute;:<br /></span><br />&middot; <span style="color: #000099;"><strong>El pintor debe pintar lo que ve</strong></span>, la sensaci&oacute;n que reciben sus ojos, aunque sepa que las cosas son de otra manera a como las percibe. Es la impresi&oacute;n visual lo que hay que transmitir.</span></div><span style="font-size: medium;"><div><br />&middot; <span style="color: #000099;"><strong>Las cosas no tienen color propio</strong></span>, sino que es la luz la que lo engendra y presenta como una apariencia real. Por tanto, la luz, las condiciones con que se produce, influir&aacute;n decisivamente en el aspecto sensible de las cosas. La atm&oacute;sfera, el d&iacute;a, la estaci&oacute;n, etc.. cambian los colores, de tal modo que las cosas no son iguales a s&iacute; mismas en ning&uacute;n momento.</div><span style="font-size: medium;"><div><br />&middot; Los colores, modulados y desdoblados en matices y tonos m&aacute;s claros o m&aacute;s oscuros, sirven para sugerir la forma de los objetivos y la distancia.</div></span></span><div><span style="font-size: medium;"><span style="color: #660000;"><strong>La l&iacute;nea, el contorno cerrado y bien perfilado, no tienen sentido para los impresionistas.</strong></span></span></div><span style="font-size: medium;"><span style="color: #660000;"><strong><div><br /></div>&middot; <strong><span style="color: #006600;">En la naturaleza no existe el negro</span></strong>, por lo que las sombras m&aacute;s oscuras tendr&aacute;n cierto grado de claridad, proveniente de los reflejos de las cosas circundantes y del aire atmosf&eacute;rico que las envuelve. El efecto general ser&aacute;, pues, de gran claridad.<div><br />&middot; Por virtud de <span style="color: #660000;"><strong>las leyes de complementariedad, las partes no iluminadas directamente tendr&aacute;n tonalidades violetas</strong></span>. Los efectos luminosos, por lo tanto, se basar&aacute;n en el contraste binario : amarillo-morado.</div><span style="font-size: medium;"><div><br />&middot; Para lograr la limpia intensidad de la luz real, <span style="color: #000066;"><strong>los colores no se mezclan en la paleta</strong></span>, sino que se aplican separadamente buscando el tono adecuado por medio de la combinaci&oacute;n &oacute;ptica. De aqu&iacute; que los impresionistas trabajasen con una serie de colores limitada a los del espectro solar, o sea, rojos, amarillos, violetas, azules y, en menos proporci&oacute;n, el blanco.<br /><br /><strong><span style="color: #ff0000;">Tem&aacute;tica.-</span></strong></div></span></strong></span></span><div><span style="font-size: medium; color: #000000;">Paisajes campestres y rurales, paisajes urbanos, especialmente Paris. Son pinturas sensibles a la luz, atentas a la alternancia de las estaciones y el paso de las horas<br /><br /></span><span style="font-size: medium;"><span style="color: #000000;">Los impresionistas reprodujeron las transformaciones de la naturaleza durante el transcurso de cada estaci&oacute;n. Adem&aacute;s del cambio de estaciones, la evoluci&oacute;n del paisaje durante el d&iacute;a despert&oacute; el inter&eacute;s de los impresionistas, desde las primeras horas de la ma&ntilde;ana, durante el invierno, hasta el atardecer, en oto&ntilde;o. <strong><span style="color: #990000;">Monet </span></strong>trat&oacute; de captar las incesantes modificaciones de los objetos durante el transcurso del d&iacute;a, al paso de las estaciones y seg&uacute;n las variaciones atmosf&eacute;ricas. Esta b&uacute;squeda pict&oacute;rica dio como resultado las "series" de los a&ntilde;os 1890 (Almiares, &Aacute;lamos, Catedrales...). Al pintor le agradaba traducir el aspecto ef&iacute;mero del paisaje observado; se interesaba en el aire y en la luz, o, dicho de otra manera, en lo que estaba entre sus ojos y el motivo seleccionado; intentaba pintar lo impalpable.<br /></span><br /><span style="color: #660000;"><strong>Renoir</strong></span> <span style="color: #000000;">podr&iacute;a ser considerado como "el retratista", pues el rostro femenino le inspir&oacute; profundamente. Sus modelos reflejan las diferentes etapas de la vida, desde beb&eacute;s o ni&ntilde;os con rostros expresivos (particularmente aquellos que formaban parte de la familia del artista), hasta mujeres de porte elegante. Renoir supo tambi&eacute;n captar la despreocupaci&oacute;n, la alegr&iacute;a y el resplandor de la juventud. </span></span></div></div></strong></span><div><div></div></div></div></div>]]></description><pubDate>Sun, 16 Nov 2008 21:14:00 +0000</pubDate></item><item><title>EL PAISAJE REALISTA</title><link>https://loboferoz.blogia.com/2008/111603-el-paisaje-realista.php</link><guid isPermaLink="true">https://loboferoz.blogia.com/2008/111603-el-paisaje-realista.php</guid><description><![CDATA[<p><a href="http://1.bp.blogspot.com/_TOAmzud56dA/SR8SUCDPy6I/AAAAAAAAAAs/5TSabtpnAeE/s1600-h/COROT.jpg"><img src="https://loboferoz.blogia.com/upload/externo-757a037db9ce8e5e880fdc47a4585a0a.jpg" border="0" /></a></p><div><a href="http://4.bp.blogspot.com/_TOAmzud56dA/SR8STwx31HI/AAAAAAAAAAk/vjtllIPJ6RQ/s1600-h/COROT2.jpg"><img src="https://loboferoz.blogia.com/upload/externo-651f046eb35681a825502fb91d40264f.jpg" border="0" /></a> <div><span style="color: #990000;"><strong></strong></span></div><div><span style="color: #990000;"><strong></strong></span></div><div><span style="color: #990000;"><strong></strong></span></div><div><span style="color: #990000;"><strong></strong></span></div><div><span style="color: #990000;"><strong></strong></span></div><div><span style="color: #990000;"><strong></strong></span></div><div><span style="color: #990000;"><strong></strong></span></div><div><span style="color: #990000;"><strong></strong></span></div><div><span style="color: #990000;"><strong></strong></span></div><div><span style="font-size: medium; color: #990000;"><strong>EL PAISAJE REALISTA</strong></span></div><div><strong><span style="font-size: medium; color: #990000;"></span></strong></div><div><span style="font-size: medium;">El paisaje, considerado un g&eacute;nero menor en la pintura tradicional, cobr&oacute; una importancia excepcional a partir del romanticismo, convirti&eacute;ndose, en algunos casos, en el tema pict&oacute;rico m&aacute;s relevante. Ahora bien, mientras la importancia del paisaje como g&eacute;nero se mantuvo constante, cambi&oacute; por completo su forma de representaci&oacute;n pict&oacute;rica. Para el pintor rom&aacute;ntico la naturaleza era divina y, cuando se enfrentaba con ella, no le interesaba tanto lo que ve&iacute;a, sino lo que sent&iacute;a y lo que se cre&iacute;a capaz de descifrar del lenguaje inscrito en ella por Dios, sus mensajes, sus s&iacute;mbolos.</span></div><div><span style="font-size: medium;"></span></div><div><span style="font-size: medium;">Como reacci&oacute;n frente a este tipo de paisaje, surge la valoraci&oacute;n de una visi&oacute;n y una vivencia m&aacute;s exactas de la naturaleza, despojando al paisaje de todo simbolismo, convirti&eacute;ndolo progresivamente en un tema sin significaci&oacute;n, neutro, sin contaminaci&oacute;n literaria alguna, por lo que resulta muy apropiado para explorar los valores pl&aacute;sticos puros. Aqu&iacute; est&aacute; la importancia fundamental que va a tener el paisaje en el desarrollo del arte inmediatamente previo a las vanguardias del siglo XX. Un eslab&oacute;n fundamental en esta historia lo constituye la corriente de paisaje realista y pre-impresionista de la <span style="color: #006600;"><strong>Escuela de Barbizon</strong></span>, as&iacute; como otras escuelas, la de Le Havre y la de Provenza. Para tratar de la pintura de paisaje de esta &eacute;poca es imprescindible aludir a <span style="color: #ff0000;"><strong>Jean-Baptiste-Camille COROT </strong></span>(1796-1875), una figura art&iacute;stica excepcional; fue un paisajista cuya obra llena todo el siglo XIX, aunque desde una perspectiva tan personal que no cabe en ning&uacute;n esquema o grupo.</span></div><div><span style="font-size: medium;"></span></div><div><span style="font-size: medium;">Su dilatada vida le permiti&oacute; conocer y aprovechar algo de todos los sucesivos movimientos vanguardistas del siglo XIX, desde el neoclasicismo hasta el impresionismo, y su aportaci&oacute;n principal fue haber servido de enlace o de s&iacute;ntesis entre la desaparecida tradici&oacute;n del paisaje y las nuevas concepciones rom&aacute;nticas y realistas, as&iacute; como de todos los complejos y variados avatares del paisaje contempor&aacute;neo. Corot logr&oacute; una formidable conjunci&oacute;n de todo lo mejor que se hab&iacute;a hecho en paisaje a lo largo de los siglos, fuera en Italia, en Francia o en los Pa&iacute;ses Bajos. Su formaci&oacute;n acad&eacute;mica, que transcurri&oacute; durante largo tiempo en Italia, le proporcion&oacute; un sentido inigualable de la composici&oacute;n, pero ten&iacute;a adem&aacute;s un sentido moderno de la naturaleza, que recorr&iacute;a sin cesar tomando apuntes del natural, y fue un portento en la captaci&oacute;n de la luz, lo que le cualific&oacute; para adelantarse en muchas cosas a la revoluci&oacute;n de los impresionistas.</span></div><div><span style="font-size: medium;"></span></div><div><span style="font-size: medium;"><span style="color: #cc33cc;"><strong>La Escuela de Barbizon </strong></span></span></div><div><span style="font-size: medium;">El n&uacute;cleo esencial del paisaje realista fue la mencionada Escuela de Fontainebleau o Barbizon, llamada as&iacute; por un grupo de pintores que se instalaron en el bosque de Fontainebleau, no muy lejos de Par&iacute;s, una de cuyas peque&ntilde;as aldeas se denomina Barbizon.</span></div><div></div><div><span style="font-size: medium;">Este antiguo bosque real, dedicado a la caza, se hab&iacute;a conservado en su primitivo estado salvaje, lo que interes&oacute; sobremanera a estos pintores, decididos a vivir y pintar en medio de la naturaleza. La iniciativa parti&oacute; del paisajista Th&eacute;odore Rousseau (1812-1867), que hacia 1845 decidi&oacute; instalarse en ese bello y &aacute;spero paraje junto a un grupo de seguidores, entre los que actu&oacute; como jefe de grupo. Entre &eacute;stos se encontraban Charles-Fran&ccedil;ois Daubigny (1817- 1878), y Virgile-Narcisse D&iacute;az de la Pe&ntilde;a (1808-1876).</span></div><div><span style="font-size: medium;">Contrarios a la ense&ntilde;anza clasicista y a la idealizaci&oacute;n rom&aacute;ntica, estos pintores no s&oacute;lo aprovecharon la lecci&oacute;n naturalista de Constable, sino que se sumergieron en el paisaje, inaugurando esa costumbre de &laquo;pintar sobre el motivo&raquo;, es decir, directamente del natural, que despu&eacute;s acabar&iacute;a haciendo furor. </span></div><div></div></div>]]></description><pubDate>Sun, 16 Nov 2008 20:59:00 +0000</pubDate></item><item><title>EL REALISMO FRANC&#xC9;S</title><link>https://loboferoz.blogia.com/2008/111602-el-realismo-frances.php</link><guid isPermaLink="true">https://loboferoz.blogia.com/2008/111602-el-realismo-frances.php</guid><description><![CDATA[<p><a href="http://2.bp.blogspot.com/_TOAmzud56dA/SR8Qmo4e7VI/AAAAAAAAAAc/qZyjZErbma0/s1600-h/COURBET.jpg"><img src="https://loboferoz.blogia.com/upload/externo-28a8420ba14ac2b4cecd0ee945465302.jpg" border="0" /></a></p><div><span style="font-size: medium; color: #000099;"><strong>EL REALISMO FRANC&Eacute;S </strong></span></div><div><strong><span style="font-size: medium; color: #000099;"></span></strong>&nbsp;</div><div><span style="font-size: medium;"><span style="color: #cc0000;"><strong>Gustave COURBET</strong></span> (1819-1877), artista comprometido, cuyas obras estuvieron siempre rodeadas de pol&eacute;mica. Su formaci&oacute;n como artista no sigui&oacute; los cauces convencionales y fue un infatigable estudioso del arte, copiando a los viejos maestros, en especial, los naturalistas del siglo XVII, como Caravaggio y Vel&aacute;zquez. Su paleta crom&aacute;tica, basada en el predominio de colores negros y pardos, fue inequ&iacute;vocamente espa&ntilde;ola. Irrumpi&oacute; con fuerza en el mundo art&iacute;stico al presentar en el Sal&oacute;n de Par&iacute;s de 1850 una serie de obras monumentales, entre las que se encontraban <span style="color: #990000;"><strong>Entierro en Ornans</strong></span>, Los campesinos de Flagey y Los picapedreros.</span></div><div><span style="font-size: medium;"></span>&nbsp;</div><div><span style="font-size: medium;">&nbsp;La tem&aacute;tica de estos cuadros era provocadora, pues se trataba de representaciones de un entierro de pueblo, de la vuelta de unos campesinos de la feria de un pueblo vecino y de unos peones camineros que trabajaban en un camino rural, respectivamente; pero lo que suscit&oacute; sorpresa y esc&aacute;ndalo entre el p&uacute;blico y la cr&iacute;tica fue el tama&ntilde;o desmesurado de las telas, que supon&iacute;a conceder el rango de las grandes obras de historia a acontecimientos, no s&oacute;lo banales, sino enf&aacute;ticamente vulgares. En la primera de las citadas, la m&aacute;s c&eacute;lebre, colocaba, en primer t&eacute;rmino, un friso de figuras monumentales, retratos de personajes reales de su pueblo natal. Era, as&iacute; pues, una especie de fotograf&iacute;a enorme de una ceremonia popular. </span></div><div><span style="font-size: medium;"></span>&nbsp;</div><div><span style="font-size: medium;">En <span style="color: #990000;"><strong>El taller del pintor</strong></span> (1854-5), tambi&eacute;n de gran tama&ntilde;o, se manifiesta muy bien el modo en que Courbet intentaba crear una nuevo tipo de alegor&iacute;a contempor&aacute;nea. Sobre esta obra el pintor manifest&oacute; lo siguiente: &laquo;Una alegor&iacute;a real que recapitula siete a&ntilde;os de mi vida art&iacute;stica&raquo;, &laquo;la historia moral y f&iacute;sica de mi taller&raquo; y, en fin, una representaci&oacute;n de &laquo;todas las personas que sirven a mi causa, me sostienen en mi ideal y apoyan mi actividad&raquo;. En el citado lienzo aparece el autorretrato de Courbet pintando, junto a una figura desnuda, y un conjunto variado de diversos personajes reales, entre los que podemos reconocer los principales sostenedores y amigos del pintor. </span></div><div><span style="font-size: medium;"></span>&nbsp;</div><div><span style="font-size: medium;">Courbet fue tambi&eacute;n un formidable paisajista y audaz y brillante pintor de desnudos femeninos, dotando a ambos temas de una fuerza f&iacute;sica casi t&aacute;ctil. En los paisajes, que recogen lugares rec&oacute;nditos y frondosos, donde la naturaleza muestra su potencia, hay una grandeza tr&aacute;gica. Los desnudos resultan sorprendentes por la libertad con que el artista hasta se atreve a representar detalles anat&oacute;micos que nadie hab&iacute;a osado pintar antes o escenas de amor l&eacute;sbico. </span></div><div><span style="font-size: medium;"></span>&nbsp;</div><div><span style="font-size: medium;"><span style="color: #006600;"><strong>Jean-Fran&ccedil;ois MILLET</strong></span> (1814-1875) Tambi&eacute;n relacionado con el mundo rural, aunque de una mentalidad, temperamento y pensamiento muy distintos a los de Courbet, Jean-Fran&ccedil;ois Millet ha pasado a la historia como el pintor de campesinos y, en especial, por el cuadro que le ha hecho universalmente c&eacute;lebre, <span style="color: #990000;"><strong>El &Aacute;ngelus</strong></span> (1859). </span></div><div><span style="font-size: medium;"></span>&nbsp;</div><div><span style="font-size: medium;">Sin embargo, la importancia de Millet no se debe al hecho de haber tratado este tema de predilecci&oacute;n rom&aacute;ntica, sino a haber representado con la mayor exactitud y crudeza el trabajo rural. Sus campesinos no son felices e ingenuas gentes primitivas, sino seres deformados por el esfuerzo f&iacute;sico cotidiano y cuyas vestimentas son pardas y grises, sin ninguna diferenciaci&oacute;n folcl&oacute;rica. Millet, de procedencia campesina de Normand&iacute;a, no puede evitar identificarse con estas gentes del mundo rural, que era el suyo, y en sus cuadros hay un cierto simbolismo subyacente, una especie de m&iacute;stica donde se exalta religiosamente esta vida campesina que &eacute;l desvel&oacute; en su cruda verdad. Fue Millet, tambi&eacute;n, un notable pintor de paisaje, que trat&oacute; con maneras realistas, como los miembros de la llamada Escuela de Fontainebleau o de Barbizon, entre los que vivi&oacute; durante algunos a&ntilde;os. </span></div><div><span style="font-size: medium;"></span>&nbsp;</div><div><span style="font-size: medium;"><span style="color: #6600cc;"><strong>Honor&eacute; DAUMIER</strong></span> (1808-1879).-La tercera gran figura del realismo franc&eacute;s, la del grabador, pintor y escultor Honor&eacute; Daumier. A diferencia de los dos anteriores, su tem&aacute;tica es casi cien por cien urbana. La ilustraci&oacute;n gr&aacute;fica ocup&oacute; casi las tres cuartas partes de su trabajo creativo, lo que provoc&oacute; que, en su &eacute;poca, y a&uacute;n hoy, se le identifique fundamentalmente por su obra gr&aacute;fica, que es, sin duda, extraordinaria, pero que no debe ocultar su labor como pintor y como escultor. </span></div><div></div><div><span style="font-size: medium;"></span>&nbsp;</div><div><span style="font-size: medium;">Sus grandes dotes como dibujante y su agudeza intelectual, que le permiti&oacute; ser un l&uacute;cido y penetrante cr&iacute;tico de la realidad social, le encarrilaron de forma natural a la ilustraci&oacute;n gr&aacute;fica, que, antes de ser sustituida por la fotograf&iacute;a, constitu&iacute;a el nervio de casi todas las publicaciones peri&oacute;dicas. Nadie se libr&oacute; de la mordaz denuncia de Daumier, que hubo de pagar por ello, pues lleg&oacute; a ser perseguido por la justicia y encarcelado. Sus cuadros, de tonos negros, abordaron la misma tem&aacute;tica de esas pobres gentes, humilladas y ofendidas, proletarios y, a veces, tambi&eacute;n campesinos, que viajan en trenes en tercera clase o hacen la colada en los arrabales de la ciudad. </span></div>]]></description><pubDate>Sun, 16 Nov 2008 20:01:00 +0000</pubDate></item><item><title>EL REALISMO</title><link>https://loboferoz.blogia.com/2008/111601-el-realismo.php</link><guid isPermaLink="true">https://loboferoz.blogia.com/2008/111601-el-realismo.php</guid><description><![CDATA[<p><span style="font-size: medium;"><span style="font-size: 130%; color: #333300;">EL REALISMO<br /></span><span style="color: #660000;"><strong>El Contexto</strong></span></span></p><p><span style="font-size: medium;">En 1848, Karl Marx publica el Manifiesto Comunista, donde proclama la futura hegemon&iacute;a del proletariado en el escenario de la lucha de clases. Ese mismo a&ntilde;o se produjo en Francia la llamada Revoluci&oacute;n de 1848, en donde por vez primera los obreros organizados luchaban por sus intereses de clase. Esta revoluci&oacute;n termin&oacute; con la subida al poder de Luis Bonaparte, el Segundo Imperio, pero se pudo percibir que la historia cambiaba de signo, por primera vez desde la Revoluci&oacute;n francesa, inici&aacute;ndose entonces la era de las agitaciones sociales revolucionarias.</span></p><p><span style="font-size: medium;">En el terreno del arte, a partir de la d&eacute;cada de 1840 aparecen grupos que se autoproclamaban &laquo;realistas&raquo;. Y en la Exposici&oacute;n Universal de Par&iacute;s de 1855, el m&aacute;s se&ntilde;alado representante de estos nuevos artistas rebeldes, Gustave Courbet, se construy&oacute; un pabell&oacute;n particular para exhibir en exclusiva su obra y puso en el cartel de la entrada: &laquo;El realismo&raquo;.<br />Courbet y todos aquellos que usaron el t&eacute;rmino &laquo;realismo&raquo; lo entend&iacute;an como una reacci&oacute;n frente al movimiento rom&aacute;ntico, que se evad&iacute;a de la realidad en pos de la imaginaci&oacute;n y se declaraba rabiosamente subjetivo. Desde luego, el realismo fue antirrom&aacute;ntico, pero no fue s&oacute;lo eso.</span></p><p><span style="font-size: medium;">Un de sus objetivos fundamentales era dar cuenta de la realidad presente. Era lo que planteaba el poeta Charles Baudelaire demandaba de los artistas: que se ocuparan de &laquo;el hero&iacute;smo de la vida moderna&raquo;. En una palabra, estos realistas quer&iacute;an para su arte la realidad toda y no s&oacute;lo algunos de sus aspectos m&aacute;s amables o singulares.</span></p><p><span style="font-size: medium;">Por otra parte, la Revoluci&oacute;n industrial hab&iacute;a impulsado la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica y tecnol&oacute;gica, fortaleci&eacute;ndose la confianza del hombre en su capacidad de dominio de la naturaleza. Estos descubrimientos cient&iacute;ficos influenciaron a las artes. As&iacute;, por ejemplo, el desarrollo del ferrocarril, cuya velocidad permit&iacute;a una contemplaci&oacute;n muy diferente de la realidad; o la nueva tecnolog&iacute;a de la &oacute;ptica, capaz ahora de penetrar en lo infinitamente peque&ntilde;o o salvar visualmente distancias astron&oacute;micas, por no hablar de la industria fotogr&aacute;fica. Indudablemente, ya no se miraba la realidad de la misma forma y se ve&iacute;an cosas diferentes que en el pasado.</span></p><p><span style="font-size: medium;">En el realismo, as&iacute; pues, convergieron muchas cosas: el positivismo filos&oacute;fico, la ciencia, el socialismo, el nuevo estilo de vida urbano, la fe ciega en el progreso. Era el arte de una sociedad que ve&iacute;a, sent&iacute;a, cre&iacute;a, pensaba y so&ntilde;aba de una forma nueva.</span></p><p><span style="font-size: medium;"><span style="color: #660000;"><strong>Los nuevos consumidores de arte</strong></span>.-El p&uacute;blico, entendido como consumidor an&oacute;nimo de arte por parte de una masa social cada vez mayor, s&oacute;lo aparece en nuestra &eacute;poca. Antes, el consumo art&iacute;stico estaba restringido a una minor&iacute;a muy reducida, la elite aristocr&aacute;tica y su cortes, que no ten&iacute;an problemas para comprender el arte, entre otras cosas, porque participaban, mediante el encargo, en su misma elaboraci&oacute;n intelectual.</span></p><p><span style="font-size: medium;">Cuando, desde aproximadamente el siglo XVII, se fue ensanchando la base social de consumidores del arte, fen&oacute;meno que ha culminado en nuestra &eacute;poca, las relaciones entre el artista y el consumidor dejaron de ser directas, y pronto esta ausencia de relaci&oacute;n se transform&oacute; en mutua hostilidad. A la mayor&iacute;a de este p&uacute;blico, m&aacute;s amplio pero menos consciente e informado, le interesaba s&oacute;lo los valores art&iacute;sticos muy establecidos, los sancionados por la costumbre y el paso del tiempo, mientras que a los artistas modernos, guiados por el culto de la novedad, les interesaba hacer justo lo contrario: experimentar con lo nunca antes hecho. Lo m&aacute;s com&uacute;n era que cada innovaci&oacute;n fuera objeto de rechazo por buena parte del p&uacute;blico, hasta que acababa por implantarse y ser aceptada.</span></p><p><span style="font-size: medium;">Esta conflictiva situaci&oacute;n se fue deteriorando, seg&uacute;n avanz&oacute; el siglo XIX, contribuyendo a la aparici&oacute;n de la llamada &laquo;bohemia&raquo; art&iacute;stica, formada por el conjunto de artistas innovadores alternativamente ignorados o preferidos por el p&uacute;blico, y tambi&eacute;n, a partir de la difusi&oacute;n de las obras del c&iacute;rculo impresionista, al fen&oacute;meno del &laquo;esc&aacute;ndalo p&uacute;blico&raquo;, ocasionado por la exhibici&oacute;n de obras de arte que recib&iacute;an el rechazo del p&uacute;blico por una u otra raz&oacute;n.</span></p><p><span style="font-size: medium;"><span style="color: #660000;"><strong>El Sal&oacute;n de los &laquo;Rechazados&raquo;.-</strong></span>El rechazo lleg&oacute; a adquirir las dimensiones de esc&aacute;ndalo a partir de la irrupci&oacute;n en la escena p&uacute;blica del c&iacute;rculo de los impresionistas. El detonante de esta explosi&oacute;n fue la exhibici&oacute;n en el Sal&oacute;n de los Rechazados, de 1863, de dos cuadros de <strong>Edouard <span style="color: #330099;">Manet</span></strong>: <strong>El almuerzo campestre</strong> y <strong>Olimpia</strong>, que produjeron en el p&uacute;blico visitante un verdadero tumulto. El Sal&oacute;n de los Rechazados fue una creaci&oacute;n del Estado franc&eacute;s para ofrecer una salida al cada vez mayor n&uacute;mero de artistas que no eran admitidos por el jurado correspondiente en el Sal&oacute;n oficial, lo que ya revela la tensi&oacute;n social que es taba generando el enfrentamiento entre el gusto art&iacute;stico innovador y el oficial, m&aacute;s conservador, con el que se identificaba el p&uacute;blico. Por lo dem&aacute;s, ni que decir tiene que el p&uacute;blico, parad&oacute;jicamente, acud&iacute;a con m&aacute;s asiduidad al Sal&oacute;n de los Rechazados que al oficial, porque resultaba m&aacute;s divertido re&iacute;rse de las novedades que contemplar, en plan serio, una obra que cre&iacute;an tener que admirar, aunque tampoco supieran bien por qu&eacute;.</span></p>]]></description><pubDate>Sun, 16 Nov 2008 19:56:00 +0000</pubDate></item><item><title>6.-RECAPITULACI&#xD3;N FINAL</title><link>https://loboferoz.blogia.com/2008/103105-6-recapitulacion-final.php</link><guid isPermaLink="true">https://loboferoz.blogia.com/2008/103105-6-recapitulacion-final.php</guid><description><![CDATA[<h1 style="display: block;"><span style="font-size: medium; font-family: arial,helvetica,sans-serif;">6.-RECAPITULACI&Oacute;N FINAL</span></h1><div id="previewbody" style="display: block;"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="font-family: arial;"><strong>RECAPITULACI&Oacute;N FINAL.-</strong><br /><br />A mediados del siglo XVIII, apareci&oacute; una divisi&oacute;n entre lo cl&aacute;sico y lo rom&aacute;ntico. Los <strong><span style="color: #660000;">clasicistas</span></strong> cre&iacute;an que el arte deb&iacute;a buscar la <strong>noble simplicidad y la sosegada grandeza</strong>. Los <span style="color: #000066;"><strong>rom&aacute;nticos</strong></span>, por el contrario, cre&iacute;an que el arte <strong>debe sustentar emociones</strong>. El rom&aacute;ntico quiere poner de relieve <strong>lo local y lo individual frente al universalismo, y lo emotivo frente a lo racional.</strong> El rom&aacute;ntico defiende la <strong>experiencia y romper con el arte mim&eacute;tico</strong> y las copias. Dio fuerza, emoci&oacute;n, libertad e imaginaci&oacute;n a la cl&aacute;sica correcci&oacute;n de las formas del arte, fue una rebeli&oacute;n contra las convenciones sociales. Aunque los historiadores suelen separar los estilos, lo cierto es que el <strong>Romanticismo y el Clasicismo se combinan</strong>. Su final podr&iacute;a fijarse con el comienzo del Realismo, aunque resurgir&aacute; con el Simbolismo.</span><br /></span></span></div>]]></description><pubDate>Fri, 31 Oct 2008 00:41:00 +0000</pubDate></item><item><title>5.-NAZARENOS Y PRERRAFAELISTAS</title><link>https://loboferoz.blogia.com/2008/103104-5-nazarenos-y-prerrafaelistas.php</link><guid isPermaLink="true">https://loboferoz.blogia.com/2008/103104-5-nazarenos-y-prerrafaelistas.php</guid><description><![CDATA[<h1 style="display: block;"><span style="font-size: medium; font-family: arial,helvetica,sans-serif;">5.-NAZARENOS Y PRERRAFAELISTAS</span></h1><div id="previewbody" style="display: block;"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="font-size: 130%; color: #660000;"><strong>EL ARTE COMO OFICIO SAGRADO: NAZARENOS Y PRERRAFAELISTAS</strong></span><br /><br />Uno de los episodios m&aacute;s curiosos de la nueva est&eacute;tica rom&aacute;ntica fue el intento de devolver a la pintura su primitivo sentido religioso, tal y como se cre&iacute;a que se hab&iacute;a producido en los antiguos monasterios medievales.<br /><br />En 1797 se public&oacute; an&oacute;nimamente en Berl&iacute;n un folleto con el t&iacute;tulo de Efusiones del coraz&oacute;n de un monje amante del arte en donde se entiende el arte como sentimentalismo a ultranza, ingenuidad cordial y concepci&oacute;n m&iacute;stica. Esta obra produjo un impacto formidable y tuvo una gran influencia. Y as&iacute;, pocos a&ntilde;os despu&eacute;s, en 1809, se form&oacute; en Viena la Comunidad de San Lucas, un grupo art&iacute;stico que trataba de llevar a la pr&aacute;ctica ese mismo esp&iacute;ritu art&iacute;stico cristiano.<br /><br /><span style="font-size: 130%; color: #000099;"><strong>Los Nazarenos</strong></span>.-Poco despu&eacute;s de su fundaci&oacute;n se trasladaron a Roma, donde se instalaron en un monasterio abandonado. Pronto fueron conocidos con el nombre de &laquo;Nazarenos&raquo;, por sus enso&ntilde;aciones m&iacute;stico-religiosas.<br /><br />Caracter&iacute;stico del grupo fue su condici&oacute;n de comunidad art&iacute;stica fraterna, que, con variaciones, se repetir&aacute; en muchos de los posteriores grupos vanguardistas; en general, su esp&iacute;ritu presidir&aacute; el modo de relacionarse de los c&iacute;rculos art&iacute;sticos bohemios, que hallaban en este ambiente de camarader&iacute;a un modo de resistencia frente al rechazo burgu&eacute;s.<br /><br />El ideal art&iacute;stico de los Nazarenos era <span style="color: #003300;"><strong>retornar al arte primitivo de los or&iacute;genes del Renacimiento</strong></span>, el de antes de Rafael, tradicionalmente despreciado por considerarse rudo, ingenuo y elemental. Amantes de la pintura decorativa al fresco, donde, adem&aacute;s, se pod&iacute;a trabajar en colaboraci&oacute;n, estos Nazarenos decoraron algunas estancias de palacios romanos con escenas del Antiguo Testamento o inspiradas en la obra literaria de Ariosto y Tasso, pero tambi&eacute;n fueron retratistas penetrantes, muy preocupados por captar el alma, la profundidad psicol&oacute;gica de sus modelos.<br /><br /><strong><span style="font-size: 130%; color: #000066;">Los Prerrafaelistas</span></strong>.-Casi medio siglo despu&eacute;s, en 1848, otro grupo de artistas fund&oacute; en Londres la Hermandad Prerrafaelista, cuya denominaci&oacute;n ya indica su voluntad de fijarse tambi&eacute;n en el arte anterior a Rafael, impugnando el clasicismo tradicional.<br /><br />A pesar de estas similitudes entre el grupo brit&aacute;nico y el germ&aacute;nico de los Nazarenos, hubo entre ellos notables diferencias. Tambi&eacute;n pose&iacute;an una concepci&oacute;n m&iacute;stica del quehacer art&iacute;stico, pero sus mentores ideol&oacute;gicos, sus fuentes literarias y su estilo pict&oacute;rico fueron distintos.<br /><br />Para entender a este grupo brit&aacute;nico, hay que comprender el brutal desarrollo industrial y urbano del Reino Unido desde hac&iacute;a ya casi un siglo, as&iacute; como el triunfo social de una ideolog&iacute;a burguesa pragm&aacute;tica y positivista, forjada en el comercio, de moral severamente puritana, muy poco espiritual y, desde luego, ajena por completo a las inquietudes art&iacute;sticas. En este contexto se explica la reacci&oacute;n de aprecio rom&aacute;ntico por los ideales caballerescos de la Edad Media, la religiosidad, el sentido po&eacute;tico y la obra artesana.<br /><br />Desde el punto de vista pict&oacute;rico, los Prerrafaelistas no fueron homog&eacute;neos, pues, entre ellos, hubo desde cultivadores de una especie de hiperrealismo, que podemos calificar de &laquo;&oacute;ptico&raquo;, ya que su tratamiento del detalle revela la influencia de las modernas lentes de aumento, hasta elegantes y sofisticados simbolistas, que amaban pintar figuras legendarias, de porte estilizado y miradas perdidas, en medio de una atm&oacute;sfera de cuento de hadas. Citaremos a John Everett Millais (1829-1896) y a Dante Gabriel Rossetti (1828-1882).<br /></span></span></div>]]></description><pubDate>Fri, 31 Oct 2008 00:39:00 +0000</pubDate></item><item><title>4.-PINTURA ROM&#xC1;NTICA FRANCESA</title><link>https://loboferoz.blogia.com/2008/103103-4-pintura-romantica-francesa.php</link><guid isPermaLink="true">https://loboferoz.blogia.com/2008/103103-4-pintura-romantica-francesa.php</guid><description><![CDATA[<h1 style="display: block;"><span style="font-size: medium; font-family: arial,helvetica,sans-serif;">4.-PINTURA ROM&Aacute;NTICA FRANCESA</span></h1><div id="previewbody" style="display: block;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="font-size: medium;"><span style="font-size: 130%; color: #660000;"><strong>EL ROMANTICISMO DEL COLOR: G&Eacute;RICAULT Y DELACROIX </strong></span><br /><br /><span style="font-size: 130%; color: #003300;"><strong>Th&eacute;odore G&Eacute;RICAULT</strong></span> (1791-1824) fue una figura t&iacute;picamente rom&aacute;ntica &mdash;apasionado, melanc&oacute;lico, rebelde y valiente hasta la temeridad&mdash;, que apenas vivi&oacute; treinta y tres a&ntilde;os.<br />Alcanz&oacute; una pol&eacute;mica fama con un cuadro monumental, <span style="color: #000066;"><strong>La balsa de la Medusa</strong></span> (1818), que representaba la terrible peripecia sufrida por unos n&aacute;ufragos frente a las costas de &Aacute;frica, los cuales tuvieron que permanecer en medio del oc&eacute;ano durante muchos d&iacute;as hasta ser finalmente rescatados. Con esta obra maestra, G&eacute;ricault culminaba una labor de a&ntilde;os empe&ntilde;ada en la representaci&oacute;n de temas &eacute;picos, de naturaleza tr&aacute;gica, como sus retratos monumentales de jinetes que cabalgan hacia el combate, o el de los heridos que se retiran. Al interesarse por un tema de actualidad, en vez de refugiarse en asuntos legendarios del pasado, G&eacute;ricault se estaba comportando como un artista moderno, en el sentido que tom&oacute; este t&eacute;rmino durante el siglo XIX: el de modernizar los temas, otorgando a la actualidad el rango art&iacute;stico que hasta entonces s&oacute;lo se conced&iacute;a al pasado m&iacute;tico.<br /><br />En 1820, G&eacute;ricault, que ya hab&iacute;a realizado el correspondiente viaje de estudios a Italia en 1816, transport&oacute; a Inglaterra su gran cuadro de La Medusa para exhibirlo en una muestra itinerante. Durante este viaje G&eacute;ricault pudo conocer en directo la novedosa pintura brit&aacute;nica y, en especial, se sinti&oacute; atra&iacute;do por la obra del paisajista Constable.<br /><br />Como retratista, G&eacute;ricault realiz&oacute; una serie de retratos de alienados, de gran profundidad psicol&oacute;gica. Hasta el final de su carrera, G&eacute;ricault simultane&oacute; temas de g&eacute;nero con asuntos &eacute;pico-tr&aacute;gicos, dot&aacute;ndolos de una energ&iacute;a que ya no es espiritual, sino que se alimenta del &iacute;mpetu salvaje de los instintos. De hecho, fue un excelente pintor animalista, que capta esa fuerza bruta, esa energ&iacute;a animal que los hombres civilizados de nuestra &eacute;poca, encerrados ya en las ciudades y de espaldas a la naturaleza, comenzaban a a&ntilde;orar.<br /><br /><span style="font-size: 130%; color: #003300;"><strong>Eug&eacute;ne DELACROIX</strong></span> (1798-1863) fue otro personaje exaltadamente rom&aacute;ntico en esp&iacute;ritu, temperamento, aficiones y modo de vivir. Siete a&ntilde;os m&aacute;s joven que G&eacute;ricault, del que fue amigo y ferviente admirador, Delacroix fue un pintor de radical orientaci&oacute;n rom&aacute;ntica por su estilo y temas.<br /><br />Pict&oacute;ricamente, Delacroix bebi&oacute; en fuentes art&iacute;sticas parecidas a las de G&eacute;ricault, pero, a diferencia de &eacute;ste, ya no hizo el consabido viaje a Italia. En cambio, muy en la nueva ruta de iniciaci&oacute;n rom&aacute;ntica, Delacroix viaj&oacute;, en 1825, a Inglaterra y, en 1832, al norte de &Aacute;frica &mdash;Argelia y Marruecos&mdash;, con una corta visita al sur espa&ntilde;ol, donde escribi&oacute; esa famosa declaraci&oacute;n de que all&iacute;, entre los ex&oacute;ticos moros, se hallaban los verdaderos griegos de David, ejemplo del definitivo cambio de gusto.<br /><br />Se dio a conocer en el Sal&oacute;n de 1822, con <span style="color: #990000;"><strong>La barca de Dante</strong></span>, una escena tomada de la Divina Comedia en la que representa a Dante y a Virgilio atravesando las aguas del Infierno, infestadas de cuerpos convulsos, el primero de una larga serie de cuadros sobre temas de tempestades y naufragios.<br /><br />Como otros j&oacute;venes contempor&aacute;neos, se entusiasm&oacute; con la Guerra de Independencia de los griegos, creando de resultas ese monumental cuadro eleg&iacute;aco de las <span style="color: #000066;"><strong>Matanzas de Qu&iacute;os</strong></span> (1824). Con la <span style="color: #000066;"><strong>Muerte de Sardan&aacute;palo</strong></span> (1827-8), inspirada en un relato de Byron, donde un s&aacute;trapa oriental, vi&eacute;ndose perdido ante sus enemigos, ordena a su guardia personal exterminar ante su indolente mirada todos sus bienes, incluidos sus caballos y las mujeres del har&eacute;n, Delacroix alcanza su cenit en este tipo de historias &eacute;picas, de fuerte acento ex&oacute;tico.<br /><br />Asiste a la Revoluci&oacute;n de 1830, una revoluci&oacute;n y una fecha cruciales para el triunfo del romanticismo literario y art&iacute;stico en Francia, y dedica a esta revuelta una alegor&iacute;a monumental: <span style="color: #000066;"><strong>La libertad guiando al pueblo</strong></span>, donde una mujer, con el pecho desnudo y gorro frigio, conduce, entre barricadas urbanas, a los ciudadanos insurgentes de todas las edades y clases sociales.<br /><br />En 1834, como evocaci&oacute;n de su visita al norte de Africa, pinta <span style="color: #000066;"><strong>Las mujeres de Argel</strong></span>, un cuadro destinado a hacer &eacute;poca y muy imitado por las generaciones posteriores, pues en &eacute;l se compendian el misterio de un interior cerrado y penumbroso, algo claustrof&oacute;bico, con una fuerte sensualidad, marcada por un uso original y brillante de los colores que Delacroix, adelant&aacute;ndose a los impresionistas, emplea ya con contrastes complementarios. Notable retratista, Delacroix fue tambi&eacute;n un excelente pintor de grandes decoraciones en edificios p&uacute;blicos como La lucha de Jacob con el &aacute;ngel (1861), en la Iglesia de San Sulpicio de Par&iacute;s.<br /></span></span></div>]]></description><pubDate>Fri, 31 Oct 2008 00:38:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
