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T. Géricault: La balsa de la Medusa, 1819. Pintor Romántico francés
Descripción (¿qué veo?)
Se trata de un cuadro al óleo sobre lienzo, de gran formato, aproximadamente 5 X 7 metros, en el que podemos ver, en medio de un mar embravecido, una balsa llena de hombres muertos, moribundos y agotados, expuestos a las poderosas fuerzas naturales: cielo amenazador, oleaje impetuoso, viento intenso,… Un movimiento eléctrico parece recorrer la escena desde abajo e izquierda hacia arriba y derecha. Y es que, a la lejos, en la línea del horizonte aparece un barco diminuto, que es la esperanza del rescate para estos náufragos.
Contenido (¿qué cuenta?)
La balsa de la Medusa es un tema extraído de un suceso próximo que provocó un gran impacto en la opinión pública francesa cuando fue conocido. La fragata Medusa, enviada al Senegal por el gobierno francés el 1816 bajo el mando de un aristócrata incompetente, naufragó. Y mientras el capitán y los oficiales se salvaron, utilizando los botes salvavidas, la marinería quedó abandonada a su suerte. Los supervivientes hicieron con los restos del naufragio una balsa y, sin alimentos ni agua, quedaron expuestos a un destino dramático. Por el relato de los escasos supervivientes se supo de las terribles condiciones que tuvieron que soportar: luchas por el poder, asesinatos, canibalismo, locura, horror, angustia y desesperación máxima.
Las novedades de la obra en relación con el arte
Podría decirse que es un cuadro de historia actual o reciente con héroes anónimos, bien distinto de los cuadros preferidos por el Neoclasicismo oficial situados en el mito o en la historia de la antigüedad greco-romana y con héroes individualizados. Tampoco se puede relacionar con los cuadros de historia actual que pinta David, en los que muestra las gestas napoleónicas y la epopeya revolucionaria francesa. En realidad, en La balsa de la Medusa no hay heroísmo, ni gloria, ni triunfo, sino más bien muerte, desesperación y derrota. La realidad que muestra es horrorosa, atroz.
A diferencia del cuadro de historia neoclásico que debía tener pocos protagonistas y dispuestos ordenadamente, mostrando cada uno con el gesto su actitud y carácter (el ejemplo podría ser El juramento de los Horacios de David), Gericault ofrece justamente lo contrario: muchos protagonistas, dispuestos aparentemente de forma confusa y caótica, y en donde no se puede determinar el protagonismo preeminente de uno sobre otro.
Mientras que en el Juramento de los Horacios se defiende el servicio al Estado; Géricault recrimina al Estado por abandonar a sus servidores. Ese Estado no es otro que la Monarquía absoluta, restaurada, tras el Congreso de Viena. Por tanto cabe una lectura política de crítica al poder.
Gericault presenta una escena con un crescendo, a partir de los muertos del primer término; pasa a los moribundos, y termina en aquellos que aún tienen las fuerzas suficientes como para agitarse desesperadamente por la escasa e incierta esperanza de la salvación, que se atisba muy lejana en el horizonte.
El Argus, gemelo de la Medusa, que viene al rescate es sólo un punto minúsculo en el horizonte y hay que forzar la vista para divisarlo, como les ocurre a los náufragos; su tamaño diminuto intensifica el dramatismo del momento, ya que entra en lo posible que el buque se aleje como ya había ocurrido una vez.
La composición puede verse como dos pirámides solapadas. Una formada por la fuerza del viento que sostiene la vela. Otra formada por los muertos en la base, y que sube, a través de los enfermos y moribundos, hasta la figura de la cúspide, que cobra nuevas energías ante la perspectiva del rescate.
Técnicamente la pincelada, bastante homogénea, y el dibujo son tradicionales. La composición presenta un esquema de clara resonancia barroca, así como la utilización de la luz contrastada, de clara ascendencia barroca. Pero su interés por la variada presentación de anatomías corporales, algunas muy forzadas, son de raíz miguelangelesca.
El artista
Géricault reacciona contra el arte oficial, el Neoclásico. Sus fuentes estéticas están en Miguel Ángel y Caravaggio. Su temática se centra en caballos, corriendo o en batallas, soldados y combates, locos, .... Parece querer mostrar la energía, la fuerza interior, el dinamismo desaforado.
Buscando realismo, el pintor visitó el hospital local para hacer estudios de enfermos y moribundos, y se llevó a su estudio diversos miembros humanos procedentes del depósito de cadáveres, e incluso mandó instalar en su estudio una reproducción de la balsa a tamaño natural y figuras de cera para moverlas a su antojo. Pero en su pintura Gericault nos muestra a náufragos, moribundos y muertos demasiado idealizados, en línea con los vigorosos desnudos de Miguel Angel, a quien estudió en Italia.
Valoración
Dos energías están presentes en la inestable balsa, de un lado, la de los hombres exhaustos, de otro lado, la de la implacable naturaleza, el viento y el oleaje. Y con ellas juega a crear un contrapunto emocional en la composición del cuadro: la vida y la esperanza frente a la muerte y desesperación. El negro destino parece haberse cebado con estos desgraciados, pero en el último instante aparece la posibilidad de la salvación. El cielo en la parte derecha superior parece representar una naturaleza más calmada que preanuncia el rescate y el fin del drama.
Parte del poder o atractivo de esta obra está en el movimiento de las figuras: brazos en escorzo señalando la dirección del Argus, la emoción en los rostros y gestos de los supervivientes, las manos juntas del hombre con los cabellos peinados por el viento... Pero también de las fuerzas de la naturaleza: la vela imita la forma de la ola del fondo, (la vela hinchada y la violencia del mar recalcan el poder destructor de la naturaleza), las nubes amenazadoras repiten las formas de las tumultuosas olas que se encrespan debajo.
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